Soñadores
Hace cosa de un año Rob, mi compañero de casa, me mostró el vídeo más impresionante sobre aviones de caza que he visto en mi vida.
Se trata de un trabajo de casi quince minutos de duración, realizado por franceses creo, del cuál desconozco el título. Le pedí una copia del mismo y desde entonces lo he vuelto a ver en unas cuantas ocasiones, sorprendiéndome una y otra vez por las increíbles tomas que contiene de estas máquinas de precisión, capaces de elegantísimos movimientos y capaces también, para que negarlo, de terribles siembras. El pasado miércoles, trabajando en la tarea más soporífera del mundo, con la radio pegada a mis oídos ayudándome inestimablemente a sobrevivir a una interminable jornada laboral, descubrí una preciosa canción cantada por un tipo que todavía no tiene album publicado. Escuchándola pensé en la infinita capacidad que poseemos los humanos para la creación artística y para desarrollar la más avanzada tecnología y al mismo tiempo lo mucho que nos empeñamos en autodestruirnos. Pensé en cómo nos empecinamos en llevarnos mal con el vecino, en discutir a diario por tonterías, en perder amistades por las razones más estúpidas, en no abrazar a aquellos que se merecen nuestro abrazo e incluso en bombardear países, si se tercia. ¿Cuánto tiempo tardaremos en hallar la fórmula para la paz? Al momento se me ocurrió que podría ser interesante reeditar el citado vídeo utilizando dicho tema de fondo. Este es el resultado, esta es mi versión de los hechos.


















